Con la astucia de siempre la Iglesia Católica se
quiere apropiar de la interpretación de la Biblia porque saben que ésta no
tolera ninguna de sus fechorías. Sin un análisis profundo es evidente que el
sagrado Evangelio de Cristo rechaza la pedofilia, el secretismo infinito y
descarado, el homosexualismo desatado del clero, las operaciones bursátiles
grises, el celibato forzoso, el genocidio de indígenas, la canonización en vida
de Francisco Franco, la masonería blanca, el saqueo al Estado, las quemas y
torturas a herejes, el lavado de dinero y crímenes del Banco del Vaticano, la
acumulación inmoral de riquezas y propiedades, las matanzas, las intrigas
monstruosas y mil más. En la vida diaria el evangelio del Redentor es un enemigo
frontal de la Santa Sede, por eso desestiman el sentido común de los peatones y
de las otras confesiones cristianas. Una Biblia cerrada es una buena noticia
para el Santo Padre. Los católicos van a la misa sin un Nuevo Testamento por
motivos tácticos que todos comprenden. Si un grupo sincero de católicos empieza
a escudriñar la Escritura con fervor a la vuelta de la esquina tendríamos
reformadores potentes y predicadores fogosos, y eso es intolerable. El
Magisterio y la Tradición deberían someterse de rodillas y sin chistar a la
Escritura. El cristianismo es Cristo.
Sarcasmos de bajo perfil, microrelatos, denuncias al voleo, columnas de dudoso sabor, ironías inconsistentes y otras medicinas, de contrabando. A las corpulentas contradicciones entre lo dicho y lo hecho, entre lo que realmente es y lo que debería ser. Son saetas de papel picado.
lunes, 31 de octubre de 2016
(47) PRIMERO EL PAPADO, DESPUÉS LA BIBLIA
Del
blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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