En el servicio nacional de la mujer piensan por medio de su enfoque de
género que hombres y mujeres deben ser tratados con equidad y respeto mutuo y
los roles hay que compartirlos. Si un joven varón cocina y lava los platos como
una tarea que le asignaron democráticamente en el hogar nadie debería
incomodarse. Si la señorita aprendió a cambiarle las ruedas a los camiones de
su padre, tenemos que estar realizados porque ella cumple esta función
maravillosamente. Antes que nada somos seres humanos y separar
responsabilidades porque se es un macho o una hembra es discriminación pura. Si
a una niña de cinco años le regalas una pelota de fútbol ningún laicista se enfadará,
es más, tenemos en esta nación futbolistas mujeres tan vigorosas que de un
pelotazo te pueden derribar el arco o enviar a un policía al policlínico
central. Si una de estas princesas del balompié te pega un codazo, te separa
las costillas. Antes que nada somos seres humanos, independiente de los roles.
Obviamente un hombre tolerante no va a presentar ninguna queja si a un niño de
cinco años le regalas una casa llena de muñecas con los lápices labiales y
vestuario íntimo del caso. Un hombre no se avergonzará por ser infinitamente
sensible, por llorar, por amamantar. Hay que asignar los roles sin mirar a
quien y el talento es el talento. El baño mixto es el futuro.
Sarcasmos de bajo perfil, microrelatos, denuncias al voleo, columnas de dudoso sabor, ironías inconsistentes y otras medicinas, de contrabando. A las corpulentas contradicciones entre lo dicho y lo hecho, entre lo que realmente es y lo que debería ser. Son saetas de papel picado.
domingo, 17 de agosto de 2014
(35) BIGOTES Y TACOS
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